L'Amérique latine face aux Etats-Unis et à la Chine (en espagnol)

Par Carole Poux

 

AMÉRICA LATINA FRENTE A ESTADOS UNIDOS Y CHINA

Datos generales

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y su toma de posesión a principios de 2017 supusieron un cambio radical en el comercio internacional. Con su lema Make America Great Again (“hacer a América grande de nuevo”) y America First (“América primero”), el presidente estadounidense declaró su intención de establecer aranceles1 de hasta el 45 % en la importación de productos chinos y de otros países como México so pretexto de proteger a los trabajadores estadounidenses frente a la competencia desleal de estos países. Esta visión proteccionista del comercio se concretó el 22 de enero de 2018 cuando la administración Trump impuso una tarifa del 30 % a las importaciones de paneles solares y del 20 % a las de máquinas lavadoras, medidas que incidían principalmente sobre industrias chinas. Como respuesta a estas medidas, China anunció su voluntad de imponer aranceles de hasta un 25 % sobre bienes importados de Estados Unidos por valor de 3.000 millones de dólares. Un pulso comenzó entre ambos países con varias listas de productos afectados por dichos impuestos arancelarios. En medio de este conflicto comercial que va evolucionando en contienda política desde la clausura del consulado chino de Houston (22/07/2020) seguido por el de Estados Unidos en Chengdu (27/07/2020), Latinoamérica aparece como un territorio estratégico para China ya que el subcontinente lleva dos siglos bajo dominación (cuando no injerencia) política, comercial, económica y militar del Tío Sam. Desde el desembarco de China al continente americano a principios del siglo XXI, América Latina está convirtiéndose en un territorio de la disputa entre las dos mayores potencias mundiales por ser el coto vedado2 de Estados Unidos y el nuevo patio de juegos de China.

Latinoamérica, “tan lejos de Dios, tan cerca de Estados Unidos”

Estados Unidos es una potencia financiera, económica, militar y política que numerosas veces quiso influir en países o regiones que consideraba estratégicos para preservar sus intereses y adquirir potencia. América Latina fue uno de los primeros territorios que experimentó esta influencia mediante intervenciones armadas, golpes de Estado, lluvias de dólares, así como un hegemonismo político y económico. Si bien Latinoamérica se había emancipado de España a principios del siglo XIX tras la ola de independencias, iba a enfeudarse a Estados Unidos ya a finales del siglo XIX, con excepción de algunos países. Las guerras independentistas y la formación de los Estados nacionales debilitaron la economía latinoamericana mientras el vecino del Norte despegaba, por lo que le entraron ganas de desarrollarse aún más por todo el continente, imponiendo sus reglas del juego a los países recién independizados. Así fue como la historia de América Latina se vinculó íntimamente a la de Estados Unidos, a la vez por su proximidad geográfica y por los intereses del Tío Sam en esta área mediante varias políticas como la denominada “doctrina del destino manifiesto” o la política del gran garrote3 (big stick ideology) pasando por la del buen vecino.

La doctrina del destino manifiesto, usada para justificar adquisiciones territoriales, pretendía que Estados Unidos era una nación destinada a expandirse.

Con la política del gran garrote, complemento a la doctrina Monroe, Roosevelt quería mostrar que podía intervenir en los países para defender los intereses estadounidenses. Se trata del principio del imperialismo de Estados Unidos en América Latina.

Con la política del buen vecino (oficial a partir de 1933), el Tío Sam pretendía suavizar sus relaciones con Latinoamérica para fomentar la solidaridad continental frente a las amenazas exteriores como el fascismo y el nazismo, sobre todo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

La doctrina Monroe, una medida proteccionista

En 1823, el entonces presidente de EE. UU., James Monroe, pronunció la frase “América para los americanos”, interpretada como “América para los estadounidenses”. Significaba que los Estados europeos no tenían ningún derecho a meterse en los asuntos4 del continente americano. Tal consigna se implantó para justificar la política de expansión estadounidense que iba de México hasta las tierras australes de Argentina y acabar con el monopolio comercial de España. Si bien al principio abogaba5 por librarse del colonialismo europeo, esta doctrina acabó por servir los intereses geopolíticos y económicos estadounidenses. La guerra entre Estados Unidos y España en 1898 puede considerarse el punto final de la presencia colonial española en América Latina, con la pérdida de Cuba y Puerto Rico.

 

Una descomunal expansión territorial

La potencia estadounidense fue desarrollándose conforme conquistaba tierras que iba incorporando a su territorio. A nivel territorial, los Estados Unidos de principios del siglo XIX representaban un 30 % de lo que son hoy en día. Su expansión, así como su desarrollo industrial a mediados del siglo XIX, generaron una actitud a la vez agresiva y paternalista hacia los países latinoamericanos. Aunque todavía no tenía ningún potencial militar, logró vencer rápidamente a México durante la contienda que duró de 1846 a 1848, a raíz de la que anexionó lo que ahora son los estados de California, Nevada, Arizona, Nuevo México, Utah, Texas y parte de Colorado. El debilitamiento y el estancamiento de Latinoamérica resultantes de las guerras de independencia le dieron a Estados Unidos el rol de hermano mayor e hicieron del subcontinente el coto vedado de Estados Unidos. A lo largo del siglo XIX, Estados Unidos intervino en diferentes países de Latinoamérica: Uruguay (1858), Panamá y Nicaragua (1860), México (1876) y Chile (1891). Este intervencionismo iba a generalizarse al principio del siglo XX y convirtió a Latinoamérica en “patio trasero”6 de EE. UU.

 

América Latina, patio trasero de Estados Unidos

La United Fruit Company, conocida como UFCO o la frutera, era una multinacional estadounidense, fundada en 1899 que producía y comercializaba frutas tropicales cultivadas en América Latina con un sistema de bonos con los que se pagaba a los trabajadores. El sistema les volvía dependientes de la UFCO ya que como no cobraban un sueldo en metálico, no les quedaba otro remedio que comprar donde ellos mismos trabajaban. Adquirió tanto peso que se convirtió en una verdadera fuerza política y económica en numerosos países de la región en el siglo XX. Amparó golpes de Estado, se valió de mordidas7 para incrementar sus ganancias y tener todavía más poder. Solía comprar a precios bajos grandes latifundios en Centroamérica para tener el monopolio sobre la producción bananera. En Cuba, la UFCO controlaba la producción de azúcar y fue una de las primeras en ser expulsada en 1959, tras el triunfo de la Revolución cubana. El 1 de enero de 1960, el gobierno de Fidel Castro nacionalizó todas las posesiones de la UFCO sin darle ninguna compensación a cambio. En 1903, Cuba empezó arrendando a Estados Unidos la zona de la base de Guantánamo y el mismo año, comenzaron las obras del canal de Panamá por empresas estadounidenses.

El Canal de Panamá: Inaugurado en agosto de 1914 por Estados Unidos, el Canal de Panamá simboliza el sueño hecho realidad. Hacia 1880, Colombia le vendió los derechos para construir un canal a una empresa francesa. Sin embargo, Ferdinand de Lesseps nunca pudo rematarlo8 por razones financieras. La empresa fue puesta en liquidación en 1892 lo que provocó el escándalo de Panamá. En 1902, Colombia firmó con EE. UU. el Tratado de Herrán-Hay que fijaba las condiciones de la construcción del futuro canal. Pero el Senado colombiano consideró el acuerdo desventajoso9por lo que no lo ratificó. En 1903, Panamá se separó de Colombia por un movimiento de independencia fomentado por el Tío Sam. Entonces, la construcción del canal pasó a manos de Estados Unidos que terminó las obras e hizo del canal una verdadera arma de incremento de los intercambios comerciales internacionales, de integración y de globalización. El 7 de enero, el buque Alexander La Valley hizo el primer viaje por el Canal de Panamá, pero este tránsito no fue considerado como la inauguración de la obra. Hubo que esperar agosto de 1914 para que se estrenara oficialmente con el barco de vapor Ancón. Casi un siglo después, en 2006, se aprobó por vía de referéndum la renovación del canal (por un coste de 5.000 millones de dólares) orquestada por la empresa española Sacyr y que consistía en una ampliación que permitiera el paso de naves10 mayores que los Panamax, la duplicación de la capacidad de tráfico y de los beneficios. En los años 1990-2000, unos 14.000 navíos transitaban por el canal cada año. Con una tercera esclusa y una ampliación, se prevé un tránsito de buques Post-Panamax que miden hasta 400 metros de largo y 50 de ancho y una duplicación de tonelaje. Además de este canal, Panamá cuenta con 6 puertos, un ferrocarril, una autopista dedicados únicamente a estos intercambios entre los dos océanos lo que hace de Panamá la mayor zona de librecambio del mundo por detrás de Hong Kong. Esta tesitura económica boyante incentivó11 a los otros países de América Central que se animaron a construir corredores12 bioceánicos ya sea en forma de canales húmedos o de canales secos lo que convertirá Centroamérica en la región más “canalera” del mundo.

Los años 20 y 30 fueron marcados por las intervenciones estadounidenses en los países centroamericanos que acabaron controlados por las firmas multinacionales y tropas norteamericanas allí desplegadas. Quien daba el visto bueno13 a los presidentes latinoamericanos era Estados Unidos y aquel que no correspondía a las exigencias de Washington era derrocado14 y sustituido por otro más acorde. Luego de Centroamérica, Sudamérica empezó a ser una zona de interés para Estados Unidos, que regó los países de dólares hasta llegar a una situación en la que el dólar estadounidense sustituía las monedas nacionales, lo que creó una dependencia a las finanzas norteamericanas.

 

Impacto de la Segunda Guerra Mundial

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, Estados Unidos se declaró neutral (aunque oficialmente ayudaba a los Aliados) e impuso esta postura a todos los gobiernos latinoamericanos, ya que Argentina o Uruguay tenían ciertas simpatías con el Eje (el bando que luchaba contra los Aliados: Alemania, Japón e Italia). En 1941, el ataque japonés a Pearl Harbor provocó la participación de Estados Unidos en el conflicto. Entonces, los países de América Latina acabaron declarándole la guerra a Alemania. Con esta situación “excepcional” de guerra, numerosos países latinoamericanos permitieron la construcción de bases estadounidenses, lo que tuvo un impacto en el futuro de la región cuando empezó la Guerra Fría. Por otra parte, se implementó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una alianza de carácter defensivo por la que los países signatarios se comprometían a acudir en defensa de otro país miembro si éste era atacado. México, Cuba, Venezuela, Ecuador y Paraguay no firmaron este tratado. Pese a esta alianza que permitía que Washington controlara los países latinoamericanos y evitaba que se difundiera el comunismo, las ideas comunistas y nacionalistas de izquierda empezaban a expandirse por el subcontinente. Para Washington, el comunismo ponía en peligro la estabilidad regional. Por consiguiente, Estados Unidos decidió intervenir directamente en los diferentes Estados de la región mediante la CIA (Central Intelligence Agency) creada en 1947.

 

América Latina atrapada en la Guerra Fría (1947-1990)

Durante la Guerra Fría, Latinoamérica se convirtió en un verdadero campo de batalla donde se enfrentaban el bloque soviético y el bloque estadounidense. Washington comanditaba el derrocamiento de los mandatarios que no correspondían con sus ideales políticos y económicos. En 1954, la CIA colaboró en el golpe de Estado en Guatemala, orquestado contra el presidente Árbenz, que había nacionalizado los activos guatemaltecos de la poderosa empresa Union Fruit Company. En 1959, se produjo un cambio fundamental en la configuración regional dominada por Estados Unidos: la Revolución cubana. A menos de 200 km de las costas estadounidenses, había triunfado una revolución socialista cuya primera acción fue nacionalizar empresas estadounidenses y promover una reforma agraria. Estados Unidos reaccionó primero con el embargo del azúcar y en 1961, intentó derrocar a Fidel Castro desembarcando en la Bahía de Cochinos, pero no fue más que un fracaso que acabó por acercar Cuba a la URSS. Para evitar el efecto dominó, en 1961, el gobierno del presidente Kennedy aplicó en América Latina un programa para mejorar la calidad de vida de sus habitantes mediante la Alianza para el Progreso.

La Alianza para el Progreso era de una especie de Plan Marshall promovido por Estados Unidos para fomentar15 el desarrollo económico, político y social de los países latinoamericanos, para que se alejaran de la URSS. Entre 1961 y 1970, Washington inyectó 20.000 millones de dólares en todos los Estados de la región, excepto Cuba.

Las guerrillas revolucionarias se desarrollaron a raíz de los viajes de Che Guevara por todo el subcontinente. Sin embargo, Estados Unidos acabó con el Che el 9 de octubre de 1967, cuando el agente de la CIA, Félix Rodríguez, recibió la orden de fusilar al guerrillero.

Los años setenta transcurrieron entre golpes de Estado y golpes de Estado en todos los países latinoamericanos. Dentro de los países, los militares perseguían al comunismo. Así que se pasó de una política de seguridad nacional a una política de defensa nacional, ya que el enemigo (el comunista) se encontraba dentro de las naciones. En 1973, Estados Unidos, con la intervención de la CIA, apoyó directa y activamente el golpe de Estado militar que derrocó a Salvador Allende e instauró la dictadura de Augusto Pinochet hasta 1990. Salvador Allende había sido elegido democráticamente en 1970 y había emprendido16 numerosas nacionalizaciones y una reforma agraria que no eran del gusto de Washington, lo que facilitó el golpe de Estado de Pinochet, artífice17 del Plan Cóndor. Los militares que participaban en los secuestros, torturas y asesinatos de los “subversivos” habían sido formados previamente en centros dirigidos por Estados Unidos, como la Escuela de las Américas.

La Escuela de las Américas fue fundada en 1946 en Panamá y está situada en Fort Benning, en la localidad estadounidense de Columbus (Georgia). Esta obra del Ejército de los Estados Unidos tenía como objetivo entrenar a soldados latinoamericanos en técnicas de guerra y contrainsurgencia. Entre 1946 y 1984, se hallaba en la Zona del Canal de Panamá. Allí se formaron más de 70.000 militares y policías de América Latina; entre ellos destacan por su extrema violencia Leopoldo Fortunato Galtieri (Argentina), Manuel Antonio Noriega (Panamá), Manuel Contreras (Chile) y Vladimiro Montesinos (Perú). Cientos de miles de latinoamericanos fueron torturados, violados, asesinados, desaparecidos, masacrados y obligados a refugiarse por soldados y oficiales entrenados en esa academia militar. Los graduados de la Escuela de las Américas persiguieron a los educadores, organizadores de sindicatos, trabajadores religiosos, líderes estudiantiles, a los pobres y campesinos que luchaban por sus derechos. El general francés, Paul Aussaresses (tras su experiencia durante la guerra de Argelia), fue uno de los instructores de esta escuela, en 1973, durante la dictadura brasileña. En 1984, la Escuela de las Américas fue trasladada al Estado de Georgia en los Estados Unidos a petición del presidente panameño Jorge Illueca quien describió a la Escuela de las Américas como “la mayor base para la desestabilización en América Latina”. En el mismo año, uno de los principales diarios panameños la apodó “La Escuela de Asesinos”.

Las relaciones entre América Latina y Estados Unidos tras la Guerra Fría

Al terminar la Guerra Fría, Estados Unidos ya no podía imponer tan fácilmente su voluntad en América Latina. Con la democratización del subcontinente, emergió un sentimiento antiamericano que se plasmó18 en los resultados electorales. La elección en 1998 de Hugo Chávez en Venezuela iba a abrir la vía a la izquierda, lo que habría sido imposible e impensable dos décadas antes. El “giro a la izquierda” sudamericano entablado en los años 2000 modificó el tablero geopolítico19 con una disminución de la injerencia estadounidense en la región. La izquierda se impuso en Argentina (con la pareja Kirchner), Brasil (con Lula y Rousseff), Uruguay (con Tabaré Vázquez y Pepe Mujica), Bolivia (con Evo Morales), Ecuador (con Rafael Correa), Nicaragua (con Daniel Ortega), lo que creó un bloque capaz de contrarrestar la influencia estadounidense por diferentes alianzas, entre las cuales el ALBA, ideada por Hugo Chávez y apoyada por Rafael Correa y Evo Morales. Si bien Estados Unidos sigue desempeñando un papel central en Latinoamérica, tiene que adaptarse a la nueva configuración política y aceptar las condiciones de una América Latina cada vez más fuerte y segura de sí misma. La emergencia económica de ciertos países como Brasil, Argentina o Chile (apodado el “Tigre latinoamericano”) les permitió emanciparse de la tutela estadounidense, sobre todo con la creación de organismos económicos de integración regional como el Mercosur.

Al no tener tanto peso como en el pasado, la lucha contra el narcotráfico se convirtió en el nuevo modo de injerencia de EE. UU. en Latinoamérica, con el despliegue de soldados y millones de dólares destinados a la guerra contra los narcotraficantes mediante el Plan Colombia o el Plan Mérida.

 

De Barack Obama a Donald Trump, crónica de una brecha anunciada

Con más de 60 millones de habitantes, o sea un 18 % de la población total, los latinos tienen un peso tanto político como económico allende20 el Río Grande. En 2002, los latinos se convirtieron en la mayor minoría en los Estados Unidos, lo que hizo de ellos una comunidad muy poderosa. Los mexicanos –por su proximidad geográfica– son la nacionalidad latinoamericana más presente en EE. UU. con un 63 %, seguida de los puertorriqueños (10 %), salvadoreños (3,8 %) y cubanos (3,7 %). California, Texas y Florida son los tres estados con más inmigrantes latinoamericanos. Desde 2014, numerosos centroamericanos (sobre todo menores) han emprendido el viaje al Norte para reunirse con su familia que reside en EE. UU. o huir de la violencia en su país. 2014 fue un año de crisis migratoria con más de 70.000 menores indocumentados que viajaban solos. Desde EE. UU., los inmigrantes suelen mandar remesas a sus familias que se quedaron en el país de origen.

Las remesas21 es el dinero enviado por los inmigrantes a su país de origen.. Son imprescindibles a la economía mexicana: en 2015, alcanzaron 25.000 millones de dólares, más de lo que México ganó con las exportaciones petroleras. Las remesas enviadas desde los Estados Unidos a México ascendieron a 27.000 millones de dólares en 2016 y representaban más del 3 % del PIB (en algunos Estados incluso llegaban al 10 % del PIB estatal). México es la cuarta economía receptora de remesas en el mundo, por detrás de China, India y Filipinas. Entre 2000 y 2016, estas transferencias de dinero aumentaron a una tasa media anual del 9,2 %, pasando de 6.572 millones de dólares a 26.972 millones de dólares. Las remesas escalaron al segundo lugar como fuente de ingresos para el país, sólo por detrás de las exportaciones automotrices, con 113.316 millones de dólares. En el país azteca, el envío de dinero no ha dejado de crecer para superar en 2019 los 36.000 millones de dólares. Pese a la pandemia de coronavirus y contra los pronósticos, se disparó el envío de remesas en 2020: se transfirieron más de 22 mil millones de dólares en la primera mitad del año, un incremento del 10% en comparación con el mismo período de 2019.

De los 60 millones de latinoamericanos, 32 millones tienen derecho al voto. Tradicionalmente, los hispanos votan por los demócratas excepto los cubanos. Durante las elecciones de 2008 y 2012, los hispanos tuvieron un peso decisivo en la elección del candidato demócrata Barack Obama. Durante sus dos mandatos, Barack Obama se empeñó en22 recobrar la confianza perdida de América Latina y restablecer relaciones con sus vecinos multiplicando los encuentros diplomáticos con sus homólogos mexicano, colombiano, peruano, brasileño, cubano y argentino para asentar nuevas relaciones más equilibradas entre su nación y los países latinoamericanos.

A raíz del deshielo entre Cuba y Estados Unidos anunciado el 17 de diciembre de 2014, Barack Obama viajó a Cuba en marzo de 2016. El mandatario estadounidense hizo historia al convertirse en el primer presidente norteamericano en visitar la isla en 88 años.

La elección de Mauricio Macri, después de la larga era kirchnerista, permitió un acercamiento entre Argentina y EE. UU. El viaje de Obama en marzo de 2016 pretendía romper la desconfianza latinoamericana hacia EE. UU. Durante su estancia en Argentina, Barack Obama anunció que abriría con anticipación los archivos de la dictadura argentina.

Durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos celebradas en 2016, por muy paradójico que pareciera, numerosos electores latinos votaron por Donald Trump pese a su programa abiertamente antihispano, los insultos a los mexicanos y el proyecto de construcción del muro entre EE. UU. y México. Esos votantes llamados “trumpistas” temieron que otros latinos les robaran el trabajo. La elección de Donald Trump abrió un período de incertidumbre para las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica por su postura antimexicana. Los esfuerzos llevados a cabo por Barack Obama se vieron socavados23 por la política aislacionista de Donald Trump. Por ello, la carrera por la Casa Blanca 2020 es decisiva no sólo para Estados Unidos sino también para sus vecinos latinoamericanos ya que del mandatario electo depende el enfoque de las relaciones geopolíticas y socioeconómicas entre el Tío Sam y el subcontinente. Además, el voto latino desempeña un papel relevante en ciertos estados como California, Florida, Nuevo México y Texas.

El voto hispano

Siendo los hispanos la primera minoría étnica de Estados Unidos con más de 60 millones (o sea un 18 % de la población), su voto cobra cada vez más importancia por ser la primeria minoría electoral con unos 32 millones de votantes, un 13 % del electorado (casi el doble que en 2000). La mayor parte de los electores procede de México (61%), por delante de Puerto Rico (7 %), Cuba (4 %), El Salvador (4 %) y República Dominicana (3,5 %). Tradicionalmente, los latinos suelen votar por los demócratas, aunque los cubanos y los exiliados venezolanos antichavistas se decantan por los republicanos. De los 300.00 venezolanos afincados en Miami, 50.000 tenían derecho al voto en los comicios de noviembre de 2020.

El demócrata que más votos hispanos obtuvo fue Bill Clinton en 1996 con un 73 % de las papeletas. La participación en las urnas desde los años 80 es tradicionalmente baja en comparación con otros grupos: sólo el 48 % del electorado latinoamericano acude a las urnas frente al 60 % de la población blanca o afroamericana. Los votantes hispanos representan un verdadero gigante dormido.

Si bien ambos bloques siguen teniendo vínculos fuertes por su proximidad geográfica y la atracción que ejerce EE. UU. en la región, las conexiones entre ambas partes van perdiendo fuelle y la agenda política exterior estadounidense se limita a algunas cuestiones candentes: la migración centroamericana, el narcotráfico, la crisis política con Venezuela o el lazo económico con México. De hecho, durante su mandato, Donald Trump no visitó el área latinoamericana cuando George W. Busch o Barack Obama viajaron respectivamente 18 y 15 veces. Los hispanos es la comunidad que más sufrió la política migratoria de la administración Trump. Afectados tres veces más por el desempleo que otros grupos de población, los latinos también fueron los más perjudicados por la covid-19. Durante el último debate entre Joe Biden y Donald Trump, el candidato demócrata anunció que de llegar a la presidencia emprendería la reforma migratoria que Barack Obama dejó pendiente, concedería la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes y regularizaría la situación de los Dreamers.

Los Dreamers

Son los jóvenes que llegaron con sus padres a Estados Unidos siendo niños y que pudieron apuntarse al DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals), el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, introducido por Obama en 2012. Esta medida permitía a los Dreamersvivir sin esconderse por estar protegidos contra la deportación. Pero el 5 de septiembre de 2017, Donald Trump ordenó la revocación de este plan, dejando a los jóvenes en una gran precariedad y una tremenda desprotección judicial.

Durante el mandato de Barack Obama, se deportó a tres millones de personas así que los votantes latinos eran conscientes de que la promesa de Joe Biden podía no cumplirse. Por otra parte, a finales de octubre de 2020, a una semana de la elección presidencial, la prensa publicó una noticia dañina para la administración Trump: en 2017 y 2018, 545 niños inmigrantes fueron separados de sus padres, como consecuencia de la política migratoria de “tolerancia cero”.

Para Latinoamérica, la victoria del demócrata Joe Biden anunciada el 8 de noviembre de 2020 supuso cierto alivio, sobre todo en países como Cuba, particularmente aquejado por la administración Trump. La economía de la isla afectada por la pandemia de Covid-19 ya había sufrido en los años anteriores las 132 medidas y sanciones del Gobierno estadounidense. Donald Trump cerró el consulado estadounidense en La Habana, así como el consulado cubano en Estados Unidos, impidiendo así los trámites para viajar a su país. También limitó las remesas, acabó con los vuelos directos o cruceros impactando en el turismo de la isla ya que EE. UU. era el segundo país emisor de turistas. En cuanto a México, esta noticia cambiará la ofensiva política migratoria llevada a cabo por Trump desde 2017. Así que su derrota les dio oxígeno al país vecino y al oficialismo cubano porque el presidente recién electo prometió volver a la política de acercamiento llevada a cabo por Barack Obama y detener la construcción del muro para frenar la inmigración clandestina.

Después de Estados Unidos, ¿es China el nuevo dueño de Latinoamérica

Hasta los años 2000, China no desempeñaba un papel relevante en los intercambios comerciales con Latinoamérica. Tras el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio en el 2001, se inició una década dorada entre ambos territorios. En menos de diez años, China se volvió el segundo socio24 comercial de la zona, por detrás de Estados Unidos, colaborador natural para Latinoamérica por su proximidad geográfica. Pero con el paso del tiempo, América Latina se ha convertido en un socio comercial estratégico e imprescindible que atrae a China por sus reservas energéticas o mineras, así como sus materias primas que el gigante asiático necesita para seguir creciendo. Desde 2015, China es el principal socio comercial de América del Sur y en 2018, la nación asiática se ha convertido en el segundo socio comercial de Latinoamérica. Lo que está en juego es la perennidad de esta relación de interdependencia porque, si bien en la primera década América Latina y China tuvieron un período de alto dinamismo económico debido al crecimiento de la nación asiática, desde 2012 se ha frenado su crecimiento acarreando un descenso de las importaciones de productos primarios. Los intereses entre ambos territorios residen en la gran complementariedad en el ámbito económico-comercial y eso cualquiera que sea el contexto político de los países latinoamericanos. En efecto, a partir de 2018, tuvieron lugar en el subcontinente numerosos cambios gubernamentales sobre todo en los mayores países: Brasil, México y Colombia. Pero estas modificaciones políticas no alteraron la relación con China. El giro25 a la derecha emprendido en la región ya en 2015 con la elección de Mauricio Macri en Argentina no trastornó26 las relaciones sino-argentinas. Si bien China fue un socio privilegiado de la Argentina dirigida por Cristina Fernández de Kirchner (izquierda), también lo fue bajo la presidencia de Mauricio Macri (derecha) que supo adaptarse en aras del27 pragmatismo para colmar las demandas del gigante asiático. De hecho, en diciembre de 2018, Mauricio Macri y Xi Jinping firmaron 37 acuerdos bilaterales lo que evidencia la necesidad de esta relación tanto a nivel económico-comercial como financiero. China se ha vuelto uno de los principales financistas del Banco Central Argentino y un 40 % de sus reservas internacionales está estimado en yuanes.

 

Una retahíla de acuerdos

El período comprendido entre 2001 y 2014 marcó un hito28 histórico en el surgimiento y la consolidación de las relaciones comerciales entre América Latina y el Caribe con China. El primer TLC de China con un país latinoamericano fue firmado con Chile. Si bien entró en vigor en octubre de 2006, las relaciones entre ambos países se remontan a 1970 cuando Chile fue el primer país latinoamericano en entablar lazos diplomáticos con China. También fue la primera nación en respaldar29 la entrada del gigante oriental en la OMC (Organización Mundial del Comercio). En una década, los intercambios comerciales entre ambos países se cuadruplicaron y superan los 30.000 millones de dólares anuales. Luego se negoció un TLC con Perú (vigente desde marzo de 2010) que supera los 16.000 dólares, otro con Costa Rica (desde agosto del 2011) que ronda30 los 2.000 dólares. Aunque los tratados con Chile y Perú resultan claramente económicos para su abastecimiento31 en cobre32 y hierro33, aquel con Costa Rica parece más geopolítico por querer China aliados en Centroamérica. Desde 2020, se negocia un TLC con Panamá, aunque ambos países ya firmaron más de veinte acuerdos de cooperación a nivel comercial, económico, turístico y marítimo. De hecho, China es el segundo cliente del Canal de Panamá (con un 18 % de la carga que pasa por las esclusas) por detrás de Estados Unidos con un 68 % de la carga. Un TLC con Panamá le daría a China muchas oportunidades en el transporte de mercancías gracias al enorme canal. Ecuador, pese a la ausencia de TLC con China, empezó a mantener buenas relaciones bajo la presidencia de Rafael Correa y la elección de Lenín Moreno no alteró la entente sino-ecuatoriana. Más de 90 empresas chinas obran en Ecuador y ambas naciones firmaron unos diez acuerdos culturales, financieros o políticos.

 

Una relación interdependiente asimétrica

En 2008, el Gobierno chino publicó el “Documento sobre la política de China hacia América Latina y el Caribe” que planteaba los objetivos de la política china hacia la región y presentaba las pautas que seguirían las relaciones de cooperación con el subcontinente. En 2011, Chile, Colombia, México y Perú crearon la Alianza del Pacífico mostrando así la voluntad de las naciones latinoamericanas de volverse hacia Asia ya que China fue aceptada como país observador en 2013. En mayo y junio de 2013, el presidente Xi Ping emprendió su primera gira por Latinoamérica viajando a México, Costa Rica y Trinidad y Tobago para enfatizar la cooperación con estas naciones. En julio de 2014 y en noviembre de 2016, el presidente chino volvió al subcontinente para estrechar34 todavía más las relaciones con el subcontinente que desempeña un papel clave no sólo en el crecimiento del gigante asiático como proveedor35 de recursos naturales sino también como aliado imprescindible en el tablero político internacional. Mediante esta relación bilateral, China pretende asentarse en la región para competir con Estados Unidos y transcender las meras36 relaciones comerciales. Los intercambios entre ambas zonas se concentran esencialmente en tres países: Brasil, Chile y Venezuela y se limitan a cuatro productos: la soja, el petróleo, el hierro y el cobre.

El 29 de enero de 2014, fue creado el Foro China-CELAC (en la Habana) cuya primera reunión ministerial tuvo lugar en Beijing un año después. El Gobierno chino definió el marco de cooperación 1+3+6, o sea 1 programa, 3 motores (comercio, inversión y cooperación financiera) y 6 ejes37 (energía, recursos naturales, infraestructuras, agricultura, manufactura e innovación tecnológica). Se trata de una cooperación clave para China ya que le permite involucrarse en los asuntos del continente americano sin que Estados Unidos y Canadá intervengan.


China, un inversor privilegiado

La inversión de China en América Latina y el Caribe ascendió a 14,4 mil millones de dólares en el 2013. Ese año fue particularmente crítico, pues si bien las inversiones financieras del país asiático en América Latina se multiplicaron por tres, aquéllas en actividades no financieras conocieron una caída del 38,7 % durante este mismo período. Esto se explica en parte por la caída de los precios de los recursos minerales, segundo sector de importancia para la inversión de China en la zona. Entre los países con inversiones superiores a los 100 millones de dólares se encontraban Argentina, Brasil, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Las inversiones chinas se enfrentaron a actos delincuentes o manifestaciones violentas contra sus operaciones como por ejemplo en Perú en 2015 a raíz de las protestas contra la gestión del proyecto minero Las Bambas Minmetals.


Préstamos chinos, ¿una ganga38 para Latinoamérica?

La consolidación de las relaciones comerciales entre China y América Latina y el Caribe se acompañó de préstamos considerables por parte del gigante oriental fomentándose así una diplomacia financiera. En efecto, China pasó de ser económicamente inexistente para Latinoamérica a ser el principal socio económico del subcontinente. Los préstamos chinos superan los 133.000 millones de dólares, siendo Venezuela el principal receptor de este dinero, con casi la mitad de esta suma por el petróleo. Los proyectos que se llevan a cabo en Latinoamérica los hacen empresas chinas. En una década (2005-2014), se realizaron 76 préstamos a quince países de la región entre los cuales los principales receptores fueron respectivamente Venezuela (con 16 préstamos con un valor de casi 54.000 dólares), Brasil y Argentina.

Los préstamos firmados con China no exigen que los países efectúen cambios políticos o económicos. Sin embargo, se pide que se compren productos chinos, que no se critique abiertamente al Gobierno chino o que se acepte el principio de una sola China. Por otra parte, las naciones que más se beneficiaron de ellos fueron países políticamente afines como Venezuela en la era Chávez, el Brasil de Lula, la Argentina de los Kirchner o el Ecuador de Rafael Correa.

Entre 2008 y 2012, se efectuaron once petropréstamos (préstamos a cambio de petróleo) a tres países (Venezuela, Ecuador y Brasil) por un importe de 59.000 millones de dólares. Venezuela es el país que más más provecho sacó de este tipo de préstamos (con 44.000 millones de dólares). Por otra parte, entre 2000 y 2018, los créditos otorgados por instituciones chinas a Venezuela rondaron los 68.000 millones de dólares, es decir un 48 % del total de los préstamos aprobados por dicho país en el subcontinente.

Un frenazo39 letal

La desaceleración de la economía china, así como las reformas administrativas y estructurales redujeron las inversiones en América Latina. A partir de 2015, la economía china experimentó un frenazo que acarreó una caída del 25 % en las exportaciones del subcontinente a China en los primeros seis meses de ese año respecto al mismo período del año anterior. La menor demanda del gigante asiático y un menor precio de los recursos naturales explican la baja en las exportaciones latinoamericanas tanto en el sector de los combustibles o recursos mineros como en el sector alimentario. Honduras, Costa Rica, Colombia y Venezuela fueron los países más impactados con disminuciones que alcanzaban respectivamente el 84 %, el 80 %, el 50 % y el 48 %. En cuanto a Brasil y México, si bien eran los mayores socios de China y redujeron sus exportaciones, esta diminución no impactó tanto sus economías por su tamaño y su menor dependencia. En este panorama desolador destacó Ecuador cuyas exportaciones a China incrementaron un 98 % gracias a mayores exportaciones de alimentos.

 

El coronavirus y la geopolítica sanitaria

Como China está en todos los frentes para ganar más terreno en América Latina, no vaciló en sacar provecho de la crisis sanitaria provocada por la propagación del coronavirus. Después de la “diplomacia de la chequera” que consiste en proporcionar dinero a los países, China innovó con la llamada “diplomacia de las mascarillas” con el envío a Latinoamérica de material médico, expertos, mascarillas o la aprobación de préstamos para salir adelante. El 23 de julio de 2020, los ministros de Relaciones Exteriores chinos y latinoamericanos se reunieron virtualmente mediante una videoconferencia cuyo tema era la COVID-19. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, presentó cinco propuestas sobre una cooperación antiepidémica entre China y Latinoamérica. Entre otras, China propuso seguir enviando equipos de médicos a ALC para fomentar la investigación y desarrollar conjuntamente vacunas. También anunció un préstamo de 1.000 millones de dólares para que las naciones latinoamericanas pudieran acceder a la vacuna contra el coronavirus. Una nueva Guerra Fría se avecina entre China y EE. UU. con América Latina de por medio.

El pulso entre China y EE. UU.

La irrupción de China a América Latina y el afianzamiento40 de sus vínculos le permitieron a la región emanciparse de Estados Unidos. Sin embargo, la relación entre el gigante asiático y Latinoamérica resulta asimétrica a beneficio de China y a expensas del subcontinente a nivel económico y ambiental sobre todo por el extractivismo intensivo que no sólo induce contaminación sino también conflictos y desplazamientos de autóctonos. La desaceleración de la economía china, así como la caída del precio de las materias primas provocaron el déficit comercial de los países latinoamericanos. De hecho, las exportaciones no compensan las importaciones de productos manufacturados de China.

Parece que América Latina, al querer deshacerse de su dependencia a Estados Unidos, se volvió dependiente de China que ocupa cada vez más terreno en la región tanto a nivel económico y comercial como financiero cuando no político. Los préstamos y petropréstamos chinos se han vuelto una herramienta estratégica de soft power en América Latina ya que permiten afianzar la presencia del gigante asiático, así como el mantenimiento de regímenes con ideologías parecidas a las de China. La nación asiática gana pues cada vez más terreno en Latinoamérica tradicionalmente bajo influencia estadounidense. De hecho, para contrarrestar la expansión de China en la región, el Gobierno estadounidense se vale del argumento del respeto a los derechos humanos, resaltando la situación en Hong Kong y Xinjiang. Por otra parte, para frenar el avance chino en su patio trasero, Washington lanzó a finales de 2019 el programa "Growth in the Americas"("América Crece"), cuya meta consiste en fomentar41 la inversión del sector privado estadounidense en el desarrollo de infraestructuras en el continente, salvo en Venezuela, Cuba y Nicaragua, por discrepancias42 políticas. La guerra ideológica y económica entre los dos gigantes no hace más que comenzar…

 

 

Chapitre extrait du Précis de Civilisation espagnole et ibéro-américaine des auteurs Claire Anzemberger et Carole Poux (Ellipses, publication prévue pour mai-juin 2021)

 

NOTAS

 


 

1.los aranceles: les droits de douane

2.el coto vedado: la chasse gardée

3.el garrote: le gourdin (ici la doctrine du big stick, du gros bâton)

4.meterse en los asuntos: s’occuper des affaires

5.abogar por: plaider en faveur de, défendre

6.el patio trasero: l’arrière-cour

7.la mordida = el soborno: le pot-de-vin

8.rematar: achever

9.desventajoso: désavantageux

10.la nave: le navire

11.incentivar: estimular

12.el corredor: le couloir

13.dar el visto bueno: donner son accord

14.derrocar: renverser

15.fomentar: promouvoir, encourager

16.emprender: entreprendre

17.el artífice: l’artisan

18.plasmarse: se refléter

19.el tablero geopolítico: l’échiquier géopolitique

20.allende: au-delà de

21.las remesas: les envois de fonds des migrants vers leur pays d’origine

22.empeñarse en: s’obstiner à

23.socavar: saper, miner

24.un socio: un partenaire

25.un giro: un tournant

26.trastornar: bouleverser

27. en aras de = en nombre de

28.un hito: un fait marquant

29.respladar = ayudar

30.rondar: avoisiner

31.el abastecimiento: l’approvisionnement

32.el cobre: le cuivre

33.el hierro: le fer

34.estrechar: resserrer

35.proveedor: fournisseur

36.mero (adj.) = simple

37.un eje: un axe

38.una ganga: une aubaine

39.un frenazo: un coup de frein

40.el afianzamiento = la consolidación

41.fomentar = desarrollar

42.las discrepancias = los desacuerdos

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